Efemérides Ayacucho

Salvador Garmendia: Precursor de la literatura urbana venezolana. A 90 años de su nacimiento

Fotografía: Vasco Szinetar

Garmendia nació en Barquisimeto, estado Lara, el 11 de junio de 1928 y, a pesar de sus carencias económicas, las cuales lo obligaron a dejar los estudios, y de la tuberculosis que lo aquejó cuando aún no había llegado a la adolescencia, se convirtió en uno de los escritores venezolanos que más desarrolló la literatura urbana, lo que se refleja en sus novelas, sus cuentos y sus crónicas.

Cruz destaca el hecho de que evidenciara en sus cuentos y novelas la realidad de las grandes localidades venezolanas del siglo XX, sobre todo de mediados de esta centuria, pero también se asomara con nostalgia a la ciudad que quedó en el pasado.

La literatura de Garmendia se sumó al famoso boom literario de la segunda mitad del siglo pasado, cuyos exponentes fueron Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y otros notables latinoamericanos, al incorporar en sus obras uno de los principales recursos literarios que destacó a esta generación de escritores: El realismo mágico.

En este recurso literario “la realidad y lo insólito se entremezclan y se crea una cosmogonía del ser latinoamericano”, explicó Cruz.

Su amplia producción literaria

Durante los tres años que Garmendia pasó en cama por la tuberculosis se dedicó a tener largas jornadas de lecturas, en las que se forjó una sólida base literaria y en 1946, a la edad de 18 años, publicó en su ciudad natal su primera novela: El Parque.

A esa edad mantenía amistad con poetas y otros escritores que llegaron a ser grandes personalidades de las letras venezolanas, como es el caso del poeta Rafael Cadenas, y publicaba permanentemente en diarios y revistas literarias de Barquisimeto y Caracas.

A esa edad también tenía inquietudes por los procesos políticos, por ello se inscribió en el Partido Comunista de Venezuela (PCV).

Posteriormente se mudó a Caracas. Trabajaba en la radio y escribía. En 1958 se integró al reconocido grupo literario Sardio que editaba una revista con el mismo nombre de la organización. Al año siguiente publicó su segunda novela, Los pequeños seres.

Luego de desintegrarse el grupo Sardio, con otros poetas y narradores creó la organización llamada El Techo de la Ballena en los rebeldes años 60.

En esta década mantuvo una pletórica producción literaria. Publicó las novelas Los habitantes(1961), Días de cenizas (1963) y La mala vida (1968). También su primer libro de cuentos:Doble fondo (1965) y la monografía La novela en Venezuela (1967).

El cuento que desató polémica

En 1974 Salvador Garmendia publicó el cuento El inquieto Anacobero en el diario El Nacional, relato que desató una polémica por el uso de palabras que ofendieron a un sector de poder de la sociedad venezolana: el gremio de la prensa.

Al narrador lo acusaron de usar “malas palabras” en este relato. El Bloque de Prensa Venezolano (BPV) llegó, incluso, a denunciarlo en el Juzgado Segundo de Primera Instancia en lo Penal de Caracas por el delito de “ultraje al pudor público, lesionador de los principios morales de la sociedad venezolana”.

En esa época Garmendia ya era un escritor reconocido. En 1972 publicó el libro de cuentos Los escondites, con el que obtuvo el Premio Nacional de Literatura. Dos años antes había salido otro volumen de relatos, titulado Difuntos extraños.

En esta década recibió una beca en la Universidad de Los Andes y se fue a Barcelona, España. Mientras estudiaba y trabajaba en Europa seguía publicando libros de novelas y cuentos, además de escribir para la televisión y el cine.

Divulga la novela Los pies de barro y prologa Moscas, árboles y hombres, un libro de cuentos de Arturo Uslar Pietri. En 1975 realiza para la televisión la adaptación de Pobre negro, de Rómulo Gallegos.

Entre 1976 y 1978 escribe el guión de la película Fiebre, adaptación de la novela de Miguel Otero Silva, dirigida por Juan Santana; y el libreto de la telenovela La hija de Juana Crespo. Colabora periódicamente con artículos humorísticos en la revista El Sádico Ilustrado.

Memorias de Altagracia: Las nostalgias de Garmendia

En 1974 Salvador Garmendia publicó Memorias de Altagracia, una de sus obras más importantes.

En el ensayo Barquisimeto: El país encantado de Salvador Garmendia, publicado en el portal literario Letralia, Cruz mencionó que en este libro el escritor tomó a Barquisimeto como epicentro de sus relatos y personajes.

Garmendia cuenta allí “episodios de un Barquisimeto anarquizado, contrahecho y a ratos fantasmal, del que ya no queda ni el polvo de las viejas casas derribadas” en nombre de la brutalidad del progreso.

Cruz resaltó que buena parte de la literatura del narrador refleja las dos ciudades que siempre fueron suya, Barquisimeto, la ciudad de su niñez y adolescencia, y Caracas, la ciudad de su desarrollo profesional.

Ambas ciudades fueron desnudadas por su pluma que reflejaba lo real, maravilloso y fantástico de la urbanidad latinoamericana y de sus personajes, muchas veces hermosamente absurdos.

Garmendia murió en Caracas el 13 de mayo de 2001. Sus más de 20 libros son un legado para la literatura urbana venezolana y latinoamericana.

Fuente. AVN